Corpus Christi (Cuerpo & Sangre de Cristo)

Corpus Christi la fiesta de la presencia
La eucaristía es el sacramento de la presencia pero también de la ausencia de Cristo.Es la cena de agradecimiento a Cristo por haberse quedado como el pan que nos sostiene en el camino de la fe; y es también la cena de alabanza al Padre porque a través de la eucaristía nos guía en el presente para llegar con seguridad al futuro escatológico. Esta fiesta que hoy celebramos es el sacrificio expiatorio en el que Cristo es a la vez sacerdote y víctima.
Corpus Christi la fiesta de la presencia
La eucaristía es el sacramento de la presencia pero también de la ausencia de Cristo.Es la cena de agradecimiento a Cristo por haberse quedado como el pan que nos sostiene en el camino de la fe; y es también la cena de alabanza al Padre porque a través de la eucaristía nos guía en el presente para llegar con seguridad al futuro escatológico. Esta fiesta que hoy celebramos es el sacrificio expiatorio en el que Cristo es a la vez sacerdote y víctima.
Hermanas y hermanos:
La fiesta del Corpus se desarrolla en un clima de alegría y reconocimiento porque ponderamos la belleza infinita del don. Lo llevamos triunfalmente por las calles en una profesión pública de fe. En cada eucaristía nos reunimos en torno a la mesa para comer su cuerpo y beber su sangre. Es una comunión vital que llega hasta las raíces de nuestro ser. Vivimos de Él.
Con San Pablo podemos decir: "Para mí, vivir es Cristo". Juan Pablo II confiesa: "En el arco de casi cincuenta años de sacerdocio, la celebración de la Eucaristía sigue siendo para mí el momento más importante y más sagrado. Tengo plena conciencia de celebrar in persona Christi. La Santa Misa es en modo absoluto el centro de mi vida y de toda mi jornada+.
El banquete eucarístico exige realizar la comunión fraterna en la caridad que nos une más allá del templo y se encarna en las relaciones humanas.Las acciones solidarias, si no están inspiradas en el amor a Dios, se convierten en filantropía. En cambio el que se ha alimentado con el cuerpo y la sangre de Cristo es capaz de dar y transformar. Hace falta vivir la virtud de la caridad que brota de la comunión eucarística, para llegar a los más necesitados con un servicio de escucha y acogida en sus necesidades. ¡Y son tantos los que no tienen voz para ser escuchados, ni peso político para hacerse valer!
Pensemos, sí, en los hambrientos del cuerpo; pero hay otros hombres y mujeres que no tienen como alimentar su espíritu."La humanidad sufre hoy la más terrible de todas las experiencias: El hambre de Dios, la lejanía de Dios". Para muchos contemporáneos, Dios es algo lejano y vago, algo que se confunde casi con lo ilusorio e irreal. Algunos son víctimas del egoísmo ajeno, pero otros se niegan a abrir los ojos para ver la luz.
Siempre hay que estar dispuestos a dar y a recibir. Para dar es preciso ser generoso; para recibir es preciso ser humilde. Solamente los generosos y los humildes estarán capacitados para amar verdaderamente. El amor es comunión, verdadera entrega mutua.
La fiesta del Cuerpo de Cristo nos invita a participar en la Misa, la procesión, la adoración ante el Santísimo y oración personal. Día propicio también, para practicar la caridad cristiana. ¿Vivo la Eucaristía con espíritu fraterno? ¿Cada Eucaristía me hace crecer en amistad, en fraternidad, en cercanía hacia los otros comensales, de modo que nos lleve a ser parábola de la unidad como nos enseñó Cristo?
Padre Roberto Mena ST
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